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"Jingoísmo como historia" por Shiva Balaghi

Artículo orginal: http://www.frontlineonnet.com/stories/20130308300410100.htm

Traducción:

Argo, a pesar de querer ser históricamente exacta, es solo una película de acción en la que los iraníes son, la mayor parte del tiempo, peligrosos y anti-estadounidenses.


ROBYN BECK/AFP
(Desde la izquierda) El actor-director Ben Affleck y productores Grant Heslov y George Clooney con el premio a mejor película dramática por "Argo" en los ceremonia de los Globos de Oro en Beverly Hills el 13 de enero.


El 4 de noviembre de 1979, protestantes radicales iraníes infringieron los muros de la embajada de EEUU en Teherán y tomaron como rehenes a los diplomáticos estadounidenses que trabajaban ahí. Exigieron que los EEUU envíen al Shah, Mohammad Raza Pahlavi, recibiendo en ese entonces tratamiento para cáncer terminal en un hospital de Nueva York, a Irán para que sea juzgado a cambio de la liberación de los rehenes.

El 6 de noviembre de 1979, The New York Times reportó que el gobierno civil del Primer Ministro Mehdi Bazargan y su gabinete de 20 miembros habían renunciado “luego que los consejeros del Ayatolá apoyaron la ocupación de los estudiantes en la embajada de los EEUU a pesar de las garantías por parte del gobierno con terminar la toma y que obtendría la liberación de los rehenes”.

En su renuncia, The New York Times reportó, que Bazargan estaba “concediendo poder a la autoridad islámica del Ayatolá Ruhollah Khomeini”. La renuncia del gobierno civil en protesta contra la toma de la embajada, el cual vino después de meses de lucha interna entre facciones revolucionarias que habían derrocado al Shah, fue un momento cuenca en la Historia iraní. Le dio a los Khomeinistas poder sin restricción en un momento crítico, moldeando los contornos del gobierno iraní para las décadas por venir.


CLAIRE FOLGER/AP
Un fotograma de "Argo"muestra a Ben Affleck (en el centro).

La exitosa película de Ben Affleck, “Argo”, detalla cuidadosamente la toma de la embajada. Pero deja fuera esa parte crítica de la historia aunque está bien documentada por las principales agencias de noticias estadounidenses. En la película de Affleck los iraníes son, la mayor parte del tiempo, peligrosos y anti estadounidenses. Solo un personaje, una empleada dócil, parece tener algo de empatía con los rehenes; ella a las finales arriesga su vida para encubrir su escondite de los Guardias Revolucionarios.

Es una oportunidad perdida para un pretendidamente progresivo cineasta de Hollywood, contar esa parte de la Historia también. La toma de la embajada fue, en la opinión de muchos iraníes como yo, un vergonzoso episodio, una violación clara de la ley internacional y una aniquilación de las aceptadas normas de decencia. “Argo” le presenta a una nueva generación estadounidense entera de asiduos al cine, la Crisis de los Rehenes. Al final, presenta un nuevo capítulo en la gran historia sin cambiar fundamentalmente la narrativa.

Peso geopolítico

Había un tiempo cuando la carrera de Ben Affleck había sido solo reducida al tabloide. Como mitad de la famosa pareja Bennifer (Ben Affleck y Jennifer Lopez), era más conocido por irse de fiesta a las Vegas y protagonizar obras fallidas como "Pearl Harbor". Con el lanzamiento de "Argo" en invierno del 2012, la transformación de Affleck a autor serio parece completa. Así es, acoplado a su activismo en el Congo, la película “Argo” lo ha propulsado al nexo de ese poderoso espacio donde las políticas estadounidenses y Hollywood convergen.


LOS ARCHIVOS HINDÚES
1 de febrero, 1980: Los seis americanos que escaparon de Irán saliendo del avión en la Base Andrews de la Fuerza Aérea en Washington. "Argo" cuenta la historia de la toma de la embajada estadounidense en Teherán  por estudiantes radicales en 1979 y el escape de estos seis de Irán.

Mientras los rumores corrían sobre que el presidente Barack Obama nominaría a John Kerry como el próximo Secretario de Estado, los rumores crecieron sobre que Affleck se lanzaría a las elecciones para convertirse en el siguiente senador de Massachusetts. El murmullo creció en tanto Affleck declaró ante el Comité de los Servicios Armados de la Cámara de Representantes sobre el conflicto en el Congo el 19 de diciembre. En tanto en Washington D.C., grabó una entrevista con Bob Schieffer de la CBS, transmitida en Face the Nation. “Sí que tengo un gran afición y admiración por el proceso político en este país”, contó Affleck a Schieffer cuando le preguntaron sobre una posible elección al Senado. “…No voy a entrar a la especulación sobre mi futuro político. Me gusta estar involucrado. Ahora mismo estoy realmente feliz de estar involucrado desde fuera del gobierno, abogando por los congoleños, llevando esta película que hice “Argo”, y realmente se está convirtiendo en un trampolín para dialogar acerca de nuestra relación con Irán que, como dijo Hillary Clinton, es probablemente la cuestión más urgente de la política exterior hoy…”

Al día siguiente, con un mensaje en su estado de Facebook, Affleck anunció que él no estaría buscando cargo político. Aun así, la apariencia de Affleck en el programa político principal del domingo fue una manera inteligente para insertar su cinta a los políticos mientras obtiene más pesos personales. Como The Washington Post señaló en predecir que “Argo” se convertiría un contendor del Oscar, Hollywood ama los “pesos geopolíticos”.

¿Qué tan útil es el film “Argo” como un “trampolín” para discutir las relaciones de EE.UU. con Irán? En este particularmente sensible momento cuando la opción militar en contra las percibidas ambiciones nucleares de la República Islámica está bajo consideración, un examen serio de la historia de los EE.UU. con Irán es en verdad oportuno. “Argo” ha sido promocionada como una obra de suspenso basada en eventos reales. Aquellos involucrados con la película han recorrido grandes trechos para subrayar su veracidad. Bryan Cranston, quien interpreta a un oficial de la CIA, dijo en una entrevista: “Como dicen, la verdad es más extraña que la ficción y ese es ciertamente el caso con ‘Argo’”. Sharon Seymour, diseñador de producción de la cinta, le contó a The New York Times que Affleck había enviado documentales y una caja de libros sobre la crisis de los rehenes. “Necesitaba tener una base de realidad”, explicó Seymour. En la web oficial, la sinopsis del film explica: “Basado en eventos reales, el thriller dramático “Argo” narra a modo de crónica la operación encubierta de vida o muerte para rescatar a seis estadounidenses, que se desplegó detrás de escenas de la crisis de rehenes en Irán, enfocándose en el poco conocido rol que la CIA y Hollywood desempeñaron –información que no estuvo desclasificada hasta muchos años después del evento”.


El Shah de Irán, Mohammed Reza Pahlavi, y (a la derecha) Mohammed Mossadegh. El Shah no había querido despedir a Mossadegh como Primer Ministro pero los agentes de EE.UU. pasaron muchos meses convenciéndolo que tenía que hacerlo.

Muchos críticos alabaron el film como un exitoso thriller que es fiel a la historia. “’Argo’ hace que esta descabellada historia se sienta en cada parte tan real, e intensa, como lo fue”, escribió Owen Gliberman en Entertainment Weekly. “Esta es la clase de producción que eleva el suspenso a una percepción de cómo un simple espasmo echando espuma de confrontación cambió la relación entre EEUU y el cada vez más radicalizado mundo musulmán”. Christy Lemine de la Associated Press también estuvo de acuerdo, “Mientras entra en las tendencias y el estilo de producción de la década, “Argo” sigue sintiéndose inmediata y relevante”. Muchos respondieron a los aspectos cómicos de la presentación de la cinta de hacer una película falsa de ciencia ficción. En “The Christian Science Monitor”, Peter Rainer comentó, “La sátira al centro de la industria del cine está reposada sólidamente, pero es también mortalmente precisa. ‘Schlock’ nunca había parecido tan patriótico…”

Para muchos espectadores, entonces, la película hace más que presentar un episodio histórico; su historia permanece relevante y es patriótica. En efecto, algunos han comentado que con el fin de reforzar el suspenso de la cinta para energizar a los espectadores, Affleck ha insertado una escena de persecución ficticia. “Me tomó por sorpresa”, escribió Anthony Lane en The New Yorker, “para hacer tal deporte de engaño de Hollywood y luego redondear tu película con un ayuda experta de mentiras blancas, piloteando en persecuciones de auto que nunca ocurrieron”. Puede que Lane haya sido ofendido por una fabricada persecución de autos. Descuidar señalar que mientras los eventos relatados en “Argo”, estaban tomando lugar el gobierno entero de Irán renunció en protesta sobre la toma de rehenes es el error histórico que encuentro más evidente.

Por encima de todo eso, “Argo” es una obra de suspenso. Pero, por último, es la historicidad del film que lleva la narrativa, construye el suspenso de la historia, y provee su culminante final. El prólogo histórico de la película indica una inclinación progresiva al referir el rol de la CIA en el golpe en Irán de 1953. Una voz de una mujer iraní habla por sobre las fotografías documentales de la Irán revolucionaria, algunas tomadas por Abbas de Magnun Photos, e ilustraciones de historieta que evocan a “Persepolis” de Marjane Satrapi. Pero la narrativa histórica que escuchamos está acribillada con errores. Para empezar, Mohammed Mossadegh no fue elegido como primer ministro en 1950; de acuerdo al sistema parlamentario de Irán, el fue nombrado por el Shah. Si bien es verdad que los gobiernos de Gran Bretaña y los EEUU gestionaron el golpe, ellos no depusieron a Mossadegh e instalaron al Shah. Mohammed Reza Pahlavi había sido el Sha de Irán desde 1941, cuando los Aliados depusieron a su padre. Y en el momento que Mossadegh nacionalizó la industria petrolera iraní, los EEUU no tenían ninguna posesión de petróleo en Irán. Cinco oraciones hacia el film y yo cuento tres errores históricos significantes.

No es mi intención apuntar el guión de la película como el profesor de Historia que soy. Eso sería injusto. Affleck hizo una película de Hollywood, no un documental. Pero si hemos de aceptar que él, y el productor de la película, George Clooney, tienen políticas progresivas, hay una oportunidad perdida para contarnos historia del golpe de 1953 que es más rica. La historia básica del golpe ha sido bien elevada en muchísimos libros extensamente leídos.


LOS ARCHIVOS HINDÚES
Noviembre 7, 1979: Vista desde arriba de la embajada de los EE.UU. ubicada en Teherán muestra a estudiantes iraníes ocupando el lugar.

“Argo” podría haberle contado a los espectadores, por ejemplo, que el Shah no había querido despedir a Mossadegh como Primer Ministro pero que agentes de los EEUU pasaron muchos meses convenciéndolo que tenía que hacerlo. En efecto, los EEUU, enviaron al Gral. Norman Schwarzkopf Sr., padre de “Stormin’ Norman”, a ayudar a convencer al Shah. Schwarzkopf más tarde ayudo a establecer la SAVAK, la Policía secreta del Shah y entrenó personalmente a sus primeros empleados. En tanto que “Argo” nos cuenta sobre la SAVAK, no escuchamos nada del rol central  que los EEUU jugó en su establecimiento.

Usando la misma palabra “Argo” cuenta dedicando a retener rumores que el Shah tenía sus almuerzos traídos en vuelos desde París o que la reina se bañaba en leche, “Argo” pudo haber compartido un poco de verdadera Historia con sus espectadores. Que el film no tenía intención de ser revisionista está claro a sus actores. Como Bryan Cranston le contó a un entrevistador, “Estamos contentos que en esta verdadera historia la CIA salga viéndose, como, ‘¿oye sabes qué?, ¡lo hicieron bien!’” Los cineastas han pasado desde hace mucho a realizar películas que tengan el aspecto y sentimiento de un documental. Más famosamente, “Battle of Algiers” de Gillo Pontecorvo usó la técnica de subrayar verdades esenciales sobre el colonialismo y la resistencia nacionalista que fueron colocados en su película.

Una película de acción en arrastre

Viendo “Argo”, tengo la sensación que Affleck cubrió su película en los vestigios del documental como una manera de hacer que una historia, que fue largamente sobre esperar y cuyo final ya se conocía, parezca más penetrante y lleno de suspenso. El film está enlazado a lo largo de el con archivos reales de noticias. Está el archivo del periodista Ted Koppel, quien se volvió intrínsecamente conectado a la crisis a través de sus emisiones nocturnas en cada uno de los 444 días en que los rehenes estuvieron retenidos en Irán. “Argo” está entre las raras películas de Hollywood con permiso concedido de rodar en el edificio real de la CIA. La imagen de los actores de “Argo” caminando a través del icónico lobby le agrega a la sensación que estamos siendo testigos de eventos reales, no solo una película. Cranston le contó a The Hollywood Reporter sobre trabajar con la CIA en la película: “Tienes que tener mucha acreditación para pasar y tomar un tour. Hicieron una comprobación de mis antecedentes cuando fui a hablar con ellos”.


LOS ARCHIVES HINDÚES
Febrero 7, 1979: Ayatollah Khomeini anuncia el nombramiento de Medhi Bazargan (a la derecha) como Primer Ministro del gobierno provisional de Irán.

Como el prólogo, los créditos finales del film también ahondan en la “realidad”. Aquí vemos fotografías documentales yuxtapuestas con fotogramas del film, subrayando las exposiciones de verdad de la película. El gesto pareció convencer a Manohla Dargis, de The New York Times, quien escribió: “Dada que tan grande la premisa es en sí, tiene sentido apegarse más o menos al registro oficial –una serie de fotografías de lo crisis de los rehenes que está yuxtapuesta con fotogramas de la película muestra que tan cerca el Sr. Affleck se ciñe a la evidencia…” El presidente Jimmy Carter hace incluso una aparición, contando sus memorias en el incidente en el cual se basa “Argo”. Aparentemente sensible a la crítica hecha por el entonces embajador canadiense en Irán que el film le restó importancia al rol de Canadá, Affleck incluso cambió la postdata como recompensa.

En la primera semana de enero del 2013, “Argo” recaudó $166 millones en la distribución mundial. Durante la temporada del Oscar, está destinado a acumular más espectadores. Aquellos quienes vayan a ver “Argo” puede que salgan del cine pensando que acaban de aprender algo de historia. Pero, realmente, al final del día, han visto un desgarrador episodio histórico dándole paso a un thriller político completada con malas patillas, persecuciones en auto, y una aguada versión de Historia. Como un crítico en el Chicago Reader escribió, “…hacer una película de acción anti iraní en Hollywood no es exactamente un acto atrevido”.  
Por último, cuales sean las intenciones del realizador, “Argo” se encuentra con jingoísmo liberal.

Shiva Balaghi, un profesor en Brown University en los Estados Unidos, es el editor de “Picturin Iran: Art, Society and Revolution” (Retratando Irán: Arte, Sociedad y Revolución) (2002).

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